Es tarde, y la noche me acompaña una vez más… me ayuda con su silencio. Me agrada, lo disfruto… me sirve para tratar de entender cosas que si las pienso de dia, me pierdo… me enredo, me hago un atado de nudos, y me angustio. Porque será que la noche nos cambia en algún sentido. A todos nos entrega algo, que en el día no podemos lograr. A mí me trae paz, quizás demasiada… me ensordece su silencio y me asusta muchas veces su misterio. Pero me ayuda en mi nueva meta. Separar mente y cuerpo… lograr apartar ese lado derecho e izquierdo del cerebro. Dejar de pensar para sentir realmente. He leído un par de líneas por ahí, que dan esperanza… de esa que depende de uno. El secreto : escuchar nuestro subconsciente... llevar hacia él todos nuestros deseos, llegando a desearlos de tal forma, a tal punto que nuestra mente tenga la capacidad de hacerlo realidad. Para esto, debo aprender también a ser paciente… Dios! Cuanto cuesta esto último. Es realmente una virtud que no muchos poseen… me excluyo y declaro lo mucho que me gustaría poseer este Don.
Año nuevo, vida nueva! Una frase que resuena en estos días de fiesta, en donde todas las personas tienen en sus almas una llamita de esperanza por aquello que desean lograr… un sueño, un anhelo, un amor, una amistad, un milagro…todo para ellos en estos días se puede lograr.
Me declaro una persona bastante racional, que si bien es capaz de llegar a percibir hasta el más minimo sentimiento con tan solo una mirada, soy de aquellas que todo lo que siente lo piensa, si estará bien o no, y sobre todo… si será verdad o una simple ilusión como tantas otras. Sin embargo, no logro callar mi mente… escuchar que me dice cada sensación.
Estas últimas semanas había logrado llegar a un equilibrio… fortalecerme sobre aquel tema. Sin embargo, debo reconocer que tan solo la idea de que puedas aparecer hace que retroceda hasta el último día en que te vi, hace ya un poco más de un mes. No lo entiendo, porque mi fijación… quiero creer que es una obsesión… pero no suelo obsesionarme con nada y lo peor, temo que sea un sentimiento real… que trato de esconder a diario, que disfrazo con un montón de trabajo de la Universidad, y que hundo con mis pensamientos racionales de que no tiene sentido, y que mucho menos… es posible.
Cada día me convenzo más de lo extraña que soy… no creo que muchas personas encuentren desahogo en un par de líneas… mucho menos calma, como me sucede a mi en este momento. Si tan solo pudiera ser capaz de traspasar un poco de esta sensibilidad… de hacerte sentir aunque sea un par de segundos esto que está aquí dentro, podrías entender que todo esto es real, y que el miedo a fallar no te debería importar.