lunes, 21 de noviembre de 2011

Rarezas...

Han sido días extraños, el viento ha vuelto a traer un aroma a nostalgia, pero por alguna razón me llega solo de vez en cuando. Soy capaz de levantarme, mirar al frente, sonreír, emocionarme, entregar una mirada de felicidad, de plenitud, dar palabras que sanan heridas, que curan el alma… crear lazos a través de experiencia, de confianza, de transparencia, de autenticidad. 
Esa sensación de estar rodeada de una multitud que te abrume con su ruido, que te ensordece con sus gritos… y de repente llegar a un punto en el que miras a tu alrededor  y solo los ves gritar, moverse, hablarte, sobarte la espalda… pero en realidad ya no la escuchas, parecen mimos en cámara lenta, como si tu vida fuera una película en mute y que de a poco se vuelve a blanco y negro. Esta  sensación me ha venido acompañando ya hace algunas semanas… a veces la disfruto, me gusta y me lanzo a soñar como todo vuelve al color y que las personas ya no son nada, que son algo que tienen peso sobre mí, que me hacen volver a sentir, que me hacen volver a confiar.

Hace tiempo que llegó la hora de avanzar, de dar vuelta la página, de crecer, de madurar… la gente se llena la boca con esa palabra, “madurar”. He buscado su significado en diccionarios, y solo me habla de frutas… en nosotros se supone que madurar es crecer y cumplir acabadamente cada etapa, de forma satisfactoria, sin saltarse ninguna y vivir cada experiencia con responsabilidad, sin arriesgar demasiado… llegar a adultos, escoger una carrera o un oficio, tener una relación estable, casarse, formar una familia y criar hijos. Esta es la traducción de madurar en los humanos. Sin embargo, me niego a que dentro de todo este conjunto de cosas que debemos cumplir, nadie mencione, ni recuerde la importancia que tiene el crecer espiritualmente, como persona, , ni de establecer un montón de relaciones  que la sociedad te impone.. hablo de quedarse, no con lo que “te conviene”, si no de quedarse con aquello que te llena, que trae paz a la mente y al alma, algo que no todos entienden, algo que la gran mayoría materializa. No sé hasta que punto llegaré, ni cuantas veces tenga que caerme para conseguir lo que busco, puede que persiga un ideal… puede que aún tenga ese lado de niña más depierto de lo que debería, puede que aun sueñe con una utopía, pero la realidad fría de la sociedad no me atrae, no me convence, no me llena… es por esto que aunque siga llorando varias veces al mes, aunque siga acostándome con frio en los pies, en las manos y en el corazón, no dejare de buscar eso, que hace un tiempo, conocí y comprendí que ese era mi lugar… puede que ahora no lo sea, pueden muchas cosas… pero yo sé, que era de ahí, …aunque al escribir esto me pueda sentir un poco tonta, un poco ilusa,  aunque todo me demuestre lo contrario, cuando se siente en la piel… ya no tienes opción.-




jueves, 17 de noviembre de 2011

Días de Sol...

Que marcadas se pueden llevar las estaciones del año en el alma. Un otoño que tiñe todo de sepia, con un viento fuerte que trae olor a nostalgia, una idea de que todo lo que está alrededor está envejeciendo, pero aun así se disfruta, atrae. El invierno crudo, frío y oscuro que nos trae días en que pasar sentados en un sillón, viendo una película, un corto o escuchando a música junto a un café, nos parece lo mejor de la vida. El salir a la calle intimida, pero al escuchar el sonido de cada gota de  lluvia y sentir la piel mojada, y ese frio que muchas veces traspasa todos los sentidos, hace que todo temor desaparezca y se vuelva placentero, pero que aun así no provoca ese regocijo del corazón.  De a poco, el aire se vuelve más cálido, aun es frío… pero trae algo diferente, y sin darnos cuenta lentamente el sol de primavera nos comienza a entibiar la sangre y nos invita a salir de aquel cascaron que el invierno nos envuelve. Y quien sabe si también nos deja invitados al verano, donde la piel resplandece y el calor la quema, las sonrisas aparecen por todos lados, la brisa del mar estremece los sentidos, los ojos brillan con cada atardecer y el azul del cielo está asegurado, al menos por un par de meses.
Estamos llenos de ciclos y está en nosotros llevarlos a cabo de manera correcta. En lo que a mí respecta, creo que ya hace algunos años que no salía de un otoño e invierno permanente, simplemente porque no quería salir. De a poco se comienza a sentir esa calidez de este sol de primavera, y que por primera vez en mucho tiempo, no asusta, al contrario… de la nada da fuerzas, e impulsa esas ganas de luchar por un verano sin pensar si quiera, en el próximo otoño.

Quizás un poco tarde, quizás un poco equivocada... pero si eso te hace sonreír.. quizás valga la pena.

jueves, 21 de julio de 2011

Días...

En días como hoy, no es nada fácil escribir. Dicen que la inspiración llega en cualquier momento, veré si mientras lo intento, aparece.
El tiempo ha pasado, los colores han cambiado, nuevos olores, nuevas formas, nuevas historias, nuevas vidas, nuevas personas se cruzan en mi camino, y pareciera que tuviera una predisposición a cerrar todas las puertas y hasta la más pequeña de las ventanas.

Dejar pasar las mejores oportunidades, dejar ir siempre a las mejores personas, a aquellas que valen, aquellas que están ahí sin ningún interés, se ha convertido en mi especialidad, en mi nuevo hobbie, solo que sin querer, solo que después, como siempre después.... viene la culpa.
A veces me pierdo, no me reconozco.... luego me reencuentro y vuelve todo al equilibrio de siempre, ese equilibrio que a veces me mata , y que otras veces tanto anhelo.

Hoy,  soy culpable, de una vez más dejar pasar "lo mejor", lo mejor en este momento, pero si es que tan solo pudiera mentirme un poco, si tan solo pudiera cambiar ciertas cosas con un algo de voluntad, pero en la vida hay cosas en las que la voluntad y las buenas intenciones no bastan.

Me mata ver el daño, el dolor, en los ojos de los niños, de las niñas, de los adultos y de los viejos. Con el tiempo me he vuelto más sensible, sin embargo he aprendido a llevar mejor las cosas, a ocultar mejor, a saber contener.... el problema es que no he aprendido a contenerme a mi misma.

La ternura en los ojos de los niños y personas en general siempre me han matado por dentro, y como me dijeron una vez: "tienes ojos de mantequilla"  se derriten cuando sientes ternura. últimamente se me derrite el alma, y se me encoje el corazón al ver la maldad que puede existir en el mundo, los malos entendidos que se pueden dar, y todo aquellos que provoca que se opaque el brillo de los ojos de las personas, sobre todo de los niños.

Solo queda sacar fuerzas de donde no las hay, siempre me he obligado a ser fuerte, pero en momentos como este, en el que me encuentro sola, me doy la chance de ser quien soy, alguien que llora una vez al mes, sobre todo cuando hace frío.-
                                           

viernes, 15 de julio de 2011

Necesitando...

En días como hoy anhela más que de costumbre su prescencia.
La lluvia es cada vez más helada, el cielo más gris, y por más que ella se rodea de gente, pareciera estar sola, sola si no lo tiene a su lado.
Es extraño eso de llegar a necesitar tanto a alguien y es que ella solía ser alguien independiente emocionalmente, solía acostumbrar no necesitar de nadie para sentirse feliz... hace mucho que no sentía esa necesidad.
A ratos se siente tonta, quisiera recuperar a aquella más indiferente, fría, dura... más fuerte. Pero no puede esconder su esencia, el tiempo, el destino o lo que sea, han echo que vuelva la de siempre, quizás 
un poco más madura, pero la misma al fin y al cabo.

La golpea la indiferencia de aquél, la bota a menudo los cambios de ánimo, el no saber a que atenerse, el no saber como actuar. Quisiera poder entregar todo aquello que tiene dentro, quisiera entregar una caricia sin pensar en como reaccionará, si la recibirá o la rechazará; quisiera entregar un beso sin pensar, quisiera entregar todo sin tener que pensar después, sin tener que sentir ese peso en el alma.Sin embargo, asume con gusto, con cariño, con ternura ese peso, un peso...dulce.

jueves, 14 de julio de 2011

Inicio

Inicio... un inicio que lleva su tiempo, un inicio que prácticamente se está borrando, que con esfuerzo recuerdo, algunas imágenes vagas. Sin embargo, hay algo que por más que pasen los días, las semanas, los meses y los años, no se borra, y ya comienzo a dudar si desaparecerá. Esa sensación, entre una mezcla de tranquilidad, confianza, protección, pasión, ternura, complicidad y un sin fin de sentimientos que se me hace un poco indescriptible, ya sea para bien o para mal, dejaron una huella que jamás imaginé.
No entiendo, cada vez que le lanzo una palabra, una pregunta al tiempo, este me responde con eternidades. Es verdad, me he echo la paciente, la comprensiva y sobre todo la fuerte, he tratado de ser alguien que realmente no conozco, dejando atrás a la verdadera...¿Cuando sucedió esto?, no lo sé, seguramente la dejé en alguna esquina rota, en algún bosque, desierto o simplemente en algún lugar donde no me alcanzara y me dejara comenzar de nuevo. Pero creo que ella es más fuerte, más rápida... a menudo pareciera que me alcanza y se apodera de mi, hace que me vuelva pensativa, algo melancólica, como si añorara algo que he perdido hace algún tiempo y por más que me he esforzado, no logro encontrar.