En días como hoy anhela más que de costumbre su prescencia.
La lluvia es cada vez más helada, el cielo más gris, y por más que ella se rodea de gente, pareciera estar sola, sola si no lo tiene a su lado.
Es extraño eso de llegar a necesitar tanto a alguien y es que ella solía ser alguien independiente emocionalmente, solía acostumbrar no necesitar de nadie para sentirse feliz... hace mucho que no sentía esa necesidad.
A ratos se siente tonta, quisiera recuperar a aquella más indiferente, fría, dura... más fuerte. Pero no puede esconder su esencia, el tiempo, el destino o lo que sea, han echo que vuelva la de siempre, quizás
un poco más madura, pero la misma al fin y al cabo.
La golpea la indiferencia de aquél, la bota a menudo los cambios de ánimo, el no saber a que atenerse, el no saber como actuar. Quisiera poder entregar todo aquello que tiene dentro, quisiera entregar una caricia sin pensar en como reaccionará, si la recibirá o la rechazará; quisiera entregar un beso sin pensar, quisiera entregar todo sin tener que pensar después, sin tener que sentir ese peso en el alma.Sin embargo, asume con gusto, con cariño, con ternura ese peso, un peso...dulce.

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